lunes, 4 de agosto de 2008
Con el pie izquierdo
Anoche hice un gol de zurda y hoy amanecí bien. A pesar de que me había despertado varias veces en la noche, vaya uno a saber por que, el día comenzó sin sobresaltos. Todo marchaba de maravilla, hasta que me puse la zapatilla en el pie izquierdo. No podría decir que me encontre con un agujero en una de mis nuevas zapatillas, decirle agujero a esa abertura sería muy generoso. La suela se dividió en dos, y hoy no era el día ideal para tenerla seccionada. Volviendo de la oficina, mi torpe pie izquierdo - a pesar de los cuidados que tuve - fue a parar a un hermoso charco de considerable profundidad. La gloria de ayer quedó completamente empapada.
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