domingo, 9 de noviembre de 2008

Desde el puerto

Del adios de un solo beso,
nace tu muerte Buenos Aires.
Tus calles se hacen eternas,
tus luces no iluminan como antes.

De habernos entendido esa noche
hubieras perpetuado tu tiempo de tango.
Te miré desde tu río,
rogando un cambio en sus ojos
y en el aire.

Una ciudad muerta, nada mas.
Como tantas otras estarán.
Hasta que con otro beso
vuelvas a tu luz, Buenos Aires

1 comentario:

Rocío dijo...

la vida duele Fede... pero hay que seguir...

lo que escribiste es no solo mucho muy lindo, sino además mucho muy cierto...

besitos!